El Partido del Pueblo Trabajador Rechaza el Modelo Uber

Publicado: Julio 14,2016 9:03am
El Partido del Pueblo Trabajador Rechaza el Modelo Uber

La empresa UBER que acaba de iniciar operaciones en Puerto Rico se aprovecha de dos problemas serios que enfrentamos: en primer lugar, la insuficiencia y deficiencias innegables de los sistemas de transporte en Puerto Rico, incluyendo el servicio de taxis; en segundo lugar, la falta de empleo que agobia a la mayor parte de nuestro pueblo trabajador. Pero UBER se aprovecha de estos problemas reales para implantar un modelo empresarial particularmente irresponsable y para lograr que muchos trabajadores acepten condiciones de empleo que de otro modo rechazarían.

La base del modelo UBER es insistir que los choferes no son empleados de la empresa sino contratistas independientes. De este modo, la empresa se ahorra el requisito de pagar salario mínimo, pagar tiempo extra (overtime), aportar al seguro social y otras aportaciones, proveer licencias y vacaciones que disponga la ley, a la vez que puede despedir a los empleados ("desactivar” como se dice en este caso) sin consecuencias para el patrono. De igual forma, niega el derecho legal de los trabajadores a organizarse, pues ni siquiera los reconoce como empleados. En realidad, UBER es un patrono: la empresa determina las tarifas que se cobran, contrata y despide ("activa” y "desactiva”) a los choferes y recibe parte del ingreso que generan los choferes (20% de lo cobrado, al menos en otras jurisdicciones). Bajo este modelo, los trabajadores pagan por la gasolina, el mantenimiento de su automóvil y otros gastos, como seguros. Así, dado lo que deben pagar a la empresa y los gastos, tienen dos opciones: un ingreso insuficiente o un ingreso mayor laborando mucho más de cuarenta horas semanales. Lo que se vende como progreso es un regreso al empleo inseguro, desprotegido, mal pagado de otras épocas. En el Siglo XXI se reviven los modelos del Siglo XIX.

Al igual que las empresas de aquella época, UBER ve la legislación que limita sus acciones como un estorbo. En país tras país se establece, como en Puerto Rico, sin esperar ni respetar reglamentaciones vigentes. Es un bully que se impone. ¿La tratará el gobierno con la misma mano dura que trata a las uniones, los grupos estudiantiles o ambientales cuando supuestamente violan la ley? Triste espectáculo dan algunos legisladores que ya han viajado usando este servicio y que han tweeteado lo placentero que fue el viaje.

¿Cómo se explica que este modelo tenga apoyo? Como indicamos, el único argumento a favor de este modelo no son sus bondades, que no existen, sino la realidad del desempleo en nuestro país y las deficiencias del transporte actual. No hay duda de que necesitamos empleos, pero empleos buenos, no empleos chatarra. No hay duda de que necesitamos transformar la transportación en Puerto Rico. En la actualidad el transporte colectivo casi no existe fuera del área metropolitana. Los sistemas de taxi son limitados y caros. No sirven a la mayor parte del país, ni siquiera a muchas partes del área metropolitana. Eso no es un argumento a favor de UBER, pero si a favor del cambio. Defendemos los derechos adquiridos y empleos de los taxistas, pero no idealizamos el sistema actual. Precisamente porque no hay empleos, porque los sistemas actuales son deficientes y caros, puede UBER abrirse paso con su modelo a costa de seguir degradando las condiciones de empleo y trabajo en Puerto Rico. A los que afirman que lo importante es proveer precios más bajos le respondemos que podemos regresar al trabajo infantil, a salarios de un dólar la hora o la esclavitud con tal de proveer precios más bajos.

Tenemos que rechazar las falsas opciones que nos ofrecen. No tenemos que escoger entre pocos empleos protegidos y muchos empleos chatarra, tenemos que exigir muchos empleos buenos. No tenemos que escoger entre un sistema caro e insuficiente y la mayor explotación e inseguridad del trabajador, tenemos que exigir precios accesibles y empleos seguros. Siempre está quien predica la resignación: como no hay empleos tenemos que aceptar cualquier cosa. Pero esa es la moral de esclavos sometidos y con esa moral no se puede construir el Puerto Rico que queremos, con esa moral no se ha construido nada en ningún sitio.

Nosotros rechazamos el modelo de UBER. Proponemos la creación de un sistema de transporte colectivo en todo el país. Proponemos igualmente una reestructuración de los sistemas de taxis para crear cooperativas que arropen todo el país y que proveen movilidad a precios adecuados a la vez que garantizan el ingreso que todos y todos necesitamos. UBER no aporta nada: ni capital, ni autos, nada. Su base es una aplicación electrónica que se puede replicar fácilmente: podemos crear opciones eficientes y justas. Nuestra clase empresarial, que tanto hablar de iniciativa, no ha sabido hacerlo. Tendremos que hacerlo los trabajadores y trabajadoras.

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