Pensamientos sobre el colonialismo
En Columna Por : Rolando González Pabón.
Estamos en el 2014 y la mayoría de los puertorriqueños no comprenden lo que es el colonialismo. Me frustra esa realidad. Con este escrito pretendo explicar lo que implica el colonialismo de manera sencilla, de forma que cualquier adolecente lo pueda entender. Puerto Rico, al igual que todos los estados de la unión americana y la esfera federal, cuenta con una estructura de gobierno republicana compuesta por tres ramas: la ejecutiva, la judicial y la legislativa. Estas tres ramas trabajan con unos mecanismos de pesos y contrapesos para evitar que una de las ramas tenga demasiado poder.
A diferencia de los gobiernos de los estados de la unión, Puerto Rico, en su rama legislativa no cuenta con sus legisladores ni representantes federales. Esto por ser un territorio no incorporado, según dicho por los casos insulares. La falta de representación en nuestra rama legislativa federal nos pone en gran desventaja, y ataja contra nuestra dignidad humana. Veamos porqué.
En 1917 el gobierno federal estadounidense firmo, sin el consentimiento de ni un sólo puertorriqueño, la Ley Jones para Puerto Rico. La Ley Jones además de imponernos la ciudadanía americana, dictó nuestras prerrogativas con el extranjero. Es decir, nuestra oportunidad de mejorar nuestra economía entrando en negocio con diversos países, nuestros asuntos fiscales con extranjería (taxes que se le cobran a los productos que entran) y la milicia quedó en manos de los Estados Unidos. Además dicha legislación forzó en Puerto Rico la aplicación de las leyes Federales de los Estados Unidos "que sean aplicables”.
El poder de autodeterminación, es un poder básico que en la época que vivimos y de acuerdo con las Naciones Unidas, todo pueblo merece. El mismo se resume en que, de acuerdo a los principios básicos de la democracia, un pueblo debe tener el poder de escoger, a través de sus ciudadanos a los funcionarios que correrán ese pueblo. Claro que los Estados de la Unión cuentan con su poder de auto determinación, pues el mismo se ejerce atreves de los senadores y representantes federales que los ciudadanos del Estado escogen cada 2 o 4 años.
Estos representantes del estado pueden negociar con los de otros estados usando de "leverage” su voto. Esa es la manera en la que funciona el Congreso Federal. Yo, como senador de Nueva York voto por una legislación que beneficia a California si luego Tu, senador de California votas por una legislación que favorece a Nueva York.
Los Congresistas americanos, al crear la Ley Jones dispusieron del puesto de Comisionado Residente. El mismo tiene una oficina en el Congreso pero no tiene derecho a voto en el mismo. El argumento del puesto es que el Comisionado tiene voz para escuchar y persuadir a los Congresistas a que voten de la manera que más ayude a Puerto Rico. La realidad del caso es que sin voto, no hay "leverage” y las negociaciones para nuestro Comisionado Residente se hacen injustas y sumamente desbalanceadas, pues nuestro representante no cuenta con el arma más poderosa a la hora de negociar en el Congreso de los Estados Unidos, su voto.
Esa falta de leverage a la que aludo afecta a los puertorriqueños en prácticamente todos los aspectos, pues al legislar federalmente, se impone la ley federal, sin un solo representante de los puertorriqueños con derecho al voto en el Congreso. En el aspecto económico el efecto es rampante. Por eso muchas de nuestras industrias locales, que se supone que sean fructíferas, están quebradas. Veamos porqué. El Congreso de los Estados Unidos es quien se encarga de manejar las relaciones con el exterior de los Estados Unidos de América y eso incluye a Puerto Rico. Los Congresistas de cada estado, como es natural, votarán por las medidas que más beneficien a su estado en particular. A manera de ejemplo, el Congreso adopta un sin número de tratados de libre comercio, estos, en síntesis, buscan que los Estados Unidos obtengan beneficios contributivos al exportar algo que otra nación necesita a cambio de que esa nación obtenga beneficios contributivos al importar algo a los Estados Unidos.
Ningún representante de los intereses de los puertorriqueños vota sobre la aprobación de un tratado de libre comercio internacional. El efecto de esto lo vemos todos los días, cuando vamos al supermercado y compramos tostones, son de Panamá, los mangós, son de Costa Rica, nuestro café, no puede competir internacionalmente pues estos tratados le han dado una ventaja competitiva a los productos extranjeros por encima de los puertorriqueños. Quizá, si hubiere un Congresista que representa los intereses de los puertorriqueños no hubiese permitido con su voto que se aprueben tratados que frustran la producción local puertorriqueña. No obstante, esa no es la realidad, como antes mencioné, los Congresistas al votar velan por los intereses de su estado particular, al Puerto Rico no tener Congresistas, nadie vela por nuestros intereses, y esa es, a mí entender, la razón por la cual la agricultura en Puerto Rico prácticamente no existe! Tiene que haber un representante de los puertorriqueños en el Congreso que no permita que se apruben tratados que frustren las industrias que se supone sean fructíferas en Puerto Rico!
En el presente, Barrack Obama instó al Congreso a que legislara una nueva ley de salario mínimo, la cual busca aumentar el salario mínimo de $7.25 a $10.10. Volvemos a lo mismo, cuando se tomó en consideración la factibilidad de aumentar el salario mínimo, nunca nadie tomó en consideración el efecto que este aumento tendrá en nuestros negocios puertorriqueños. Esto porque quien decide si la legislación es aprobada son los Congresistas y estos, como es natural y lo requiere el puesto, siempre tomarán en consideración las necesidades de sus respectivos estados, y no las de nuestro Puerto Rico.
Llevamos en esta desigualdad desmoralizante más de cien años. No obstante, antes de que los Estado Unidos nos invadiera, en 1897 España proclamó para los puertorriqueños la Carta Autonómica. En la misma se nos concedió nuestro derecho a autodeterminación brindándonos representación en el equivalente al congreso federal de España. Como ha dicho las Naciones Unidas en un sin número de ocasiones, el poder de autodeterminación es un poder básico que todo pueblo merece. A diferencia de los Estados de la Unión, que a través de sus representantes en el Congreso con derecho al voto ejercen su poder de autodeterminación, nosotros no tenemos ni la potestad de decidir cuánto le queremos pagar o cuanto queremos cobrar aquí en nuestra tierra.
Poco importa si el poder de autodeterminación lo obtenemos haciéndonos estado de la Unión americana ó mediante la separación soberana total de los Estado Unidos, lo importante es detener esta indignidad, pues los puertorriqueños somos hábiles y tenemos derecho a decidir nuestro propio destino.
-Mr. Nefasto.



