Resiliencia de la agricultura y la industria avícola (Opinión)
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Es indispensable hacer una análisis exhaustivo en lo que respecta a cuán resiliente es la industria agrícola en Puerto Rico.

Se sabe que la agricultura puertorriqueña sufrió un duro golpe con el  paso de los huracanes Irma y María. Van poco más de dos años de ambos acontecimientos.

Se estima que nuestra agricultura tuvo una pérdida por el paso de ambos huracanes montante a unos $245.9 millones en términos del Ingreso Bruto Agrícola (IBA).

No obstante, si a eso se le añade las pérdidas ocasionadas a la infraestructura, incluidos los ranchos avícolas, áreas de ordeño de vacas, ranchos hidropónicos y de plantas ornamentales y de hortaliza, almacenes de las cosechas, además de los techos de las porquerizas y facilidades de empaques de carne, los daños pudieran contabilizarse en más de $2,000 millones.

Se estima el valor de la infraestructura agrícola en Puerto Rico en unos $4,000 millones, por lo tanto los daños reportados son los de mayor magnitud en la agricultura puertorriqueña hasta este momento.

La agricultura es el más significativo recurso natural endógeno con el que cuenta el país. Las regiones más afectadas fueron Caguas, Arecibo, Utuado, Naranjito, Ponce, Lares, San Germán y Mayagüez, en orden de daños.

El reto inmediato después de los daños y la devastación en la agricultura fue el restablecimiento del servicio de energía eléctrica. De esto dependió la solvencia y sobrevivencia de muchas empresas agrícolas. Eso se logró, aunque su lentitud en el proceso recuperativo implicó muchas pérdidas para la industria agrícola, especialmente para la agroindustria.

Muchas empresas agrícolas y agroindustriales tuvieron que recurrir al uso de sus propias plantas generadoras de electricidad, con los costos que ello implica.

Otro reto se trató de volver a posicionar los productos agrícolas puertorriqueños en el mercado. Esto se ha ido cumpliendo muy paulatinamente, frente al embate agresivo en el mercado de las importaciones, que con sus guerras de precios y dumping solapados, desplazan a los productos agrícolas locales.

Sigue siendo abrumador el porcentaje de importaciones de productos agrícolas en Puerto Rico para el consumo alimentario interno.

Además de reposicionar sus productos agrícolas en el mercado, los agricultores boricuas tuvieron el reto tras la devastación de los huracanes Irma y María de identificar nuevas oportunidades de venta para sus productos.

Un obstáculo para ello fue la reducción de la matrícula en las escuelas públicas a consecuencia del éxodo boricua hacia Estados Unidos, por lo que las ventas mediante el programa de comedores escolares se redujo significativamente.

Con el imparable y creciente éxodo boricua a la diáspora en Estados Unidos, se perdió una parte sustancial de la mano de obra en la agricultura, ya de por sí afectada por falta de incentivos laborales para la fuerza trabajadora.

Cómo atraer a la actividad agrícola a obreros que se quedaron sin trabajo por daños en sectores de la manufactura y otras áreas industriales es un reto que sigue en plena vigencia, a dos años del paso consecutivo de la furia de dos fenómenos tropicales.

Ya se ha cumplido el plazo normal de recuperación para los distintos sectores agrícolas. Las hortalizas y legumbres, principalmente las hidropónicas, tiene un período de restablecimiento de dos a tres meses.

En cambio, los plátanos y guineos toman para su recuperación plena un período de 10 meses, En el caso del mangó, los cítricos,, la papaya y la piña, se estima que su recuperación en casos como los que sufrió Puerto Rico puede tomar entre 10 a 12 meses.

Sin embargo, en el caso del café, el período de recuperación tarda más, debido a su ciclo transcurrido desde la siembra hasta el comienzo de su cosecha, que puede durar tres años.

La recuperación, por su parte, de la industria avícola, dependiente de las plantas procesadoras, no ha sido el deseado, debido a dificultades en su capacidad de financiamiento, así como a la ralentización del desembolso de fondos federales y carencia de recursos fiscales para los fondos estatales. Estos han sido factores que no han permitido un proceso rápido y efectivo en la reconstrucción de la infraestructura de la industria avícola y la compra de aves para su fortalecimiento.

El incumplimiento satisfactorio con estos plazos de recuperación es indicio de que hay que poner mayor atención a una industria que constituye el recurso endógeno de mayor potencial económico para Puerto Rico, complementariamente con un desarrollo de la agroindustria que añadiría un valor agregado a la agricultura y le suma a ésta el importante factor tecnológico para una mejor comercialización y rentabilidad de los productos de la tierra. INS

Por: Rafael Santiago Medina


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