A MI HERMANO POLICÍA
Foto

Hace unos días se suscitó un incidente frente a las instalaciones de la Fundación Sila María Calderón donde un grupo de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico se enfrentaron a la escolta del presidente del Senado de Puerto Rico Thomas Rivera Schatz.

Este evento provocó que nuestro ya dividido pueblo, lo hiciera aún más asumiendo posturas en favor de los estudiantes o del presidente del Senado de Puerto Rico.

 Los comentarios en contra de los manifestantes que luchan por defender la educación pública no se hicieron esperar, y por otro lado los comentarios ofensivos hacia los miembros de la policía también afloraron por centenares.

En mi carácter personal, como escritor estoy acostumbrado a que a algunas personas les puedan desagradar mis escritos y planteamientos y que como resultado de esto me usen como válvula de escape para descargar sus insultos en alguien.  

Esto es una experiencia que recibo constantemente y a la que ya estoy más que acostumbrado, pero a lo que no estaba acostumbrado era a ver que se atacara a un miembro de mi familia públicamente en las redes sociales, que se incitara a la violencia hacia su persona y mucho menos que se hiciera partiendo de una premisa falsa y sobre todo difamatoria.

Tengo que admitir que respire hondo antes de reaccionar cuando vi la información falsa que se estaba compartiendo de mi hermano pequeño por el mero hecho de pertenecer a la uniformada.  Luego de que me comunicara con los administradores de la página de Facebook que publicó la información falsa y difamatoria sentí cierto alivio al ver que retiraron la publicación que atacaba de manera injusta y falsa a mi hermano.  

No pasó mucho tiempo antes de que me pusiera a pensar que habían retirado una información falsa sobre mi hermano, pero no habían aclarado que la habían retirado porque era una información falsa.  O sea, que el daño ya estaba hecho ante todas esas personas que hubiesen podido ver esa publicación antes de que fuese retirada.  El que me hubiese tocado de cerca también me hizo preguntarme: ¿cuántos de esos otros agentes de la policía que atacaban en esa página podrían haber sido colocados allí de manera falsa y difamatoria como lo habían hecho con mi hermano?  

Esa contestación no la tengo, pero me puso a pensar durante varios días y es la que motiva esta columna.

 Estoy en total desacuerdo con el uso de la fuerza y sobre todo la fuerza excesiva en el manejo de situaciones en manifestaciones de protesta que se realicen de manera pacífica.

 No podemos negar que la Policía de Puerto Rico se ha visto involucrada en muchos actos de uso excesivo de la fuerza y que la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia federal ha tenido que intervenir al respecto.

Esto son hechos comprobables, no es mi opinión, pero de la misma manera existen oficiales de la policía que hacen su trabajo sin abusar del poder que les otorga el uniforme y como es incorrecto acusar a los estudiantes de “delincuentes” como hiciera el presidente del Senador Thomas Rivera Schatz, así mismo es incorrecto acusar a un oficial de “abusador” sin que esto sea cierto y mucho menos promover en las redes sociales persecución y violencia hacia él.

Aunque el policía que le toca como trabajo “proteger” a una persona como Thomas Rivera Schatz se convierte en un instrumento del opresor y no lo podemos ver de otra manera, ese policía también es un ciudadano, que puede ser nuestro amigo, nuestro vecino, nuestro tío, nuestro primo, nuestro hijo o como en mi caso, nuestro hermano.  

 

Mientras esos agentes de la policía se ganaban la antipatía y el insulto de muchos puertorriqueños, precisamente en esos mismos momentos, no muy lejos de allí, en el Capitolio, esos mismos a los que estos agentes estaban protegiendo, se encontraban confabulando para quitarle derechos adquiridos a los empleados públicos incluidos los miembros de la policía mediante el proceso de aprobación del Proyecto de la Cámara 938.  El policía no es mi enemigo, el estudiante no es mi enemigo, el manifestante no es mi enemigo.  

Mi enemigo es el gobierno opresor y la Junta de Control Fiscal que actúan en conjunto para despojarme de mis derechos como empleado de la empresa privada y gubernamental, y que quienes realmente ganan al dividirnos entre “comunistas revoltosos y pelús” y “policías puercos” son realmente los que son los arquitectos de nuestra destrucción como pueblo.

  Hoy le digo a mi “hermano Pelú comunista”, a mi hermano policía, a mi hermano estadolibrista, a mi hermano estadista, a mi hermano soberanista, que nuestro enemigo no somos nosotros mismos, el enemigo es el opresor, hacia ese debe estar dirigida nuestra acción, nuestro coraje, y contra ellos es que debemos combatir, no entre nosotros.

El 1 de mayo se ha convocado un paro nacional en defensa de tus derechos, de mis derechos, y de los derechos de nuestros hijos y nuestros nietos.

 No importa tu ideología política, esto se trata del futuro de nuestro país, y tenemos que echar a un lado las vendas en los ojos y darnos cuenta quien es nuestro verdadero enemigo;

¡aquel que lucha contra el que nos oprime quitándonos derechos y negándose a que se audite la deuda, o aquel que lucha para que se respeten nuestros derechos y que se responsabilice al que adquirió la deuda!  

Yo estoy muy claro quién es mi enemigo y por eso te invito a que te unas a la huelga general del 1 de mayo.  No lo dejes para cuando ya sea demasiado tarde.


(rt ads)

Comenta esta noticia:



.
.
.

.
.