Rubén Blades celebrará sus 50 años en la música con un recorrido por su exitosa carrera
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Rubén Blades pisará tierras borinqueñas para celebrar sus 50 años en la música con un magno concierto en el Coliseo de Puerto Rico, y para el cual estará acompañado de la portentosa orquesta de Roberto Delgado.

Se espera que el prolífico artista, que subirá al escenario el 22 de septiembre, haga un recorrido por su extensa carrera musical, en la cual ha refulgido como una de las personalidades más renombradas del movimiento salsero, aunque también ha explorado otras tendencias rítmicas.

Blades, nacido el 16 de julio de 1948 en el barrio de San Felipe de Ciudad Panamá, es una figura emblemática de la canción latinoamericana contemporánea que ha grabado alrededor de medio centenar de álbumes, todos exitosos, además de haber participado como invitado en múltiples grabaciones junto a salseros y exponentes de otros géneros.

La industria discográfica ha validado su talento al destacarlo como uno de los artistas claves en el pentagrama latinoamericano y afroantillano, por lo que ha recibido múltiples distinciones, entre ellas más de 15 premios Grammy y Grammy Latinos, los más codiciados en el mercado mundial de la música.

Mas el mayor reconocimiento lo ha obtenido del cariño y el aplauso –sonoro y efusivo– del público que lo ha acompañado en sus andanzas artísticas a lo largo de medio siglo de historia, periodo en el que ha lucido su arte en los principales escenarios del mundo, aunque el alma de su ímpetu sonoro pertenece a las Américas y el Caribe.

Blades, que también ha incursionado en el cine como actor en diversas producciones, tanto en Hollywood como en proyectos independientes, inició su trayectoria en la música en 1966, en su natal Panamá. Arrancó como parte de El Conjunto Latino, el que abandonó luego de una breve estancia para integrarse a Los Salvajes del Ritmo, agrupación con la que grabó su primer disco en 1969, hace medio siglo.

Un viaje a la ciudad de Nueva York en 1970 derivó en la grabación de su segundo elepé, "De Panamá a Nueva York”, trabajado para Alegre Records en compañía de la orquesta de Pete Rodríguez y que logró gracias al productor Pancho Cristal.

Empero, no fue hasta 1975 cuando su nombre sentó presencia en el efervescente mercado salsero al poner voz a los temas "Guararé”, "Vale más un guaguancó” y "Banbanquere”, grabados junto a la agrupación de Ray Barretto para el famoso sello Fania.

Hasta mediados de la década de 1970, al cantautor panameño se conocía como el cartero de Fania porque su rol era buscar y ordenar la correspondencia que a diario recibía la poderosa compañía de discos neoyorquina, un trabajo que abandonó en 1976 tan pronto comenzó su binomio musical con el trombonista Willie Colón, junto a quien produjo grandes éxitos y provocó el cambio más dramático reportado hasta entonces en la salsa.

Ese mismo año, además, Blades debutó en el cónclave de Las Estrellas de Fania al aparecer en el disco tributo a Tito Rodríguez interpretando "Los muchachos de Belén”.

No tardó mucho tiempo en que la dupleta Blades-Colón se convirtiera en una de las más famosas del movimiento salsero, gracias a que el artista panameño le imprimió a la salsa un contenido social abrazado a una lírica más sofisticada y con consciencia política, a la usanza del trabajo del compositor puertorriqueño Catalino "Tite” Curet Alonso.

En tanto, Colón, menos intelectual que Blades, y quien se valía de una imagen construida como el "malo del barrio”, aportó al equipo su maña como director y productor musical para asistir al éxito de las canciones que engalanaron las producciones "Metiendo mano” (1977) y "Siembra” (1978).

La relación del denominado "Poeta de la Salsa” con el sello discográfico Fania continuó por poco tiempo, aunque ya no como parte del proyecto Blades-Colón. Así, en 1979, el cantautor apareció con la publicación del disco "Bohemio y poeta”, en el que develó su donaire como intérprete de la bolerística antillana y un año después lanzó los dos volúmenes de su opera prima "Maestra Vida” (1980).

Su saga de éxitos continuó con "Canciones del Solar de los Aburridos” (1981) y "The Last Fight” (1982). Todas estas producciones contaron con la colaboración de Colón en calidad de productor.

Enfocado en explorar nuevas rutas musicales y reclamando su libertad creativa, en 1984 Blades logró su independencia de Fania y de Colón, e inició una relación contractual con la empresa Elektra Records, que hasta ese momento solo se dedicaba a producir rock.

Los ejecutivos de Fania, en cambio, aprovecharon la ruptura para hacerle una mala jugada al cantante panameño lanzando al mercado, en 1984, los discos "El que la hace, la paga” y "Mucho mejor”.

El primero de estos trabajos, considerado por los expertos como "el auténtico eslabón perdido en la carrera musical de Blades”, obtuvo su primera nominación al premio Grammy en la categoría de Mejor Álbum Tropical Latino. El segundo, por su parte, fue un buen trabajo que incluyó algunos viejos éxitos y temas de recién publicación.

Liberado de la empresa Fania, Blades emprendió una nueva senda creativa y sonora que, en principio, guardó distancia del patrón tradicional de la salsa que lo distinguió en sus comienzos, en particular la concepción armónica que selló su trabajo junto a Colón.

En ese nuevo trayecto artístico despuntó su carrera musical. 

-INS

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