Policías armados como militares generan polémica en el sur de la Florida
Cuando un hombre armado de 26 años se parapetó en su casa de Miami Gardens la primavera pasada, la policía del Condado despachó un vehículo blindado del tipo conocido como "BearCat”, equipado con un parabrisas a prueba de granadas, una torreta artillera diseñada para una ametralladora de calibre .50, y suficiente espacio en su interior para una docena de agentes.
"¿Van a la guerra o qué?”, comentó un vecino ante semejante despliegue de fuerza.
Documentos muestran que las agencias policiales en Miami-Dade tienen además a su disposición cuatro "vehículos a prueba de minas”, cinco lanzagranadas y 242 rifles de asalto. El departamento de policía de Tallahassee, capital del estado y sede de la Universidad Estatal de la Florida, cuenta con su propio BearCat, lo mismo que Virginia Gardens, un villorrio microscópico situado junto al Aeropuerto Internacional de Miami que tiene menos de 2,500 habitantes.
La policía ha adquirido estos arsenales en gran medida a través de una iniciativa federal llamada Programa 1033. El mismo está diseñado para permitir a las agencias policiales armarse con equipos tipo SWAT o de asalto que las fuerzas armadas ya no necesitan.
El programa atrajo fuertes críticas esta semana, cuando la policía sacó a la calle vehículos de tipo tanque y otros equipos de estilo militar para enfrentar a los ciudadanos indignados de Ferguson, Missouri. Muchos se están cuestionando si el despliegue de semejante armamento podría ser visto como una provocación.
Desde el área del Panhandle hasta los Cayos, Florida está erizada de equipos militares. El Condado Alachua, sede de la Universidad de la Florida en las suaves colinas del norte de Florida, tiene un camión blindado, un "vehículo a prueba de minas, alrededor de una docena de anteojos de visión nocturna y tres helicópteros. El Condado Osceola, donde reside Mickey Mouse, tiene dos lanzagranadas y dos vehículos blindados.
El Condado Bay, que incluye el destino de vacaciones de primavera Panama City Beach, tiene un "vehículo de combate/asalto/uso táctico” y tres helicópteros. Incluso la NASA cuenta con lo que llama "juguetes para niños grandes” en el Centro Espacial Kennedy en la zona central de la Florida.
Y, aunque él no especificó qué equipos militares ha adquirido su ciudad, el alcalde Tomás Regalado tiene plena confianza en que el Departamento de Policía de Miami puede resistir cualquier caos que puedan crear criminales, terroristas o carteles de la droga.
"Ellos están equipados para la guerra”, dijo Regalado esta semana al Miami Herald, hablando de su Departamento de Policía.
El Programa 1033 mantuvo en gran medida un perfil discreto hasta que salió a relucir en todo su esplendor en el suburbio de St. Louis, donde los residentes se lanzaron a las calles tras la muerte a tiros de un hombre negro desarmado de 18 años a manos de un policía blanco.
La muerte de Michael Brown, la cual sigue siendo investigada tanto por la policía local como por el Departamento de Justicia federal, provocaron protestas tanto pacíficas como a veces violentas en la ciudad, cuya población es predominantemente negra.
Aunque la conversación sobre el tema en Estados Unidos se ha centrado en gran medida sobre el problema de la raza, los disturbios han provocado profundas reflexiones sobre si es aceptable desplegar armamentos diseñados para el campo de batalla en comunidades estadounidenses.
"Algunos de esos equipos son absolutamente necesarios”, dijo James Sewell, veterano representante de la ley durante 32 años, quien pasó 17 años en el Departamento de Policía de la Florida, alcanzando el rango de comisionado adjunto antes de retirarse. Sewell dijo que un vehículo blindado pudo haber salvado las vidas de dos agentes de la policía de St. Petersburg el 24 de enero del 2011, cuando sostuvieron un enfrentamiento con Hydra Lacy, cuyo expediente policial incluía arrestos por intento de asesinato, secuestro y violación.
Los dos policías y un agente federal fueron en busca de Lacy con una orden de arresto por fuga. Cuando el enfrentamiento se puso feo, dijo Sewell, los agentes sólo pudieron refugiarse tras un camión de volteo para evitar una andanada de balas. Los policías murieron y el agente federal resultó herido.
No obstante, dijo Sewell, los vehículos blindados, que muchos civiles consideran tanques —así como las ropas de camuflaje y los rifles de asalto— pueden engendrar una actitud entre los agentes como si aquellos ciudadanos a quienes ellos juraron proteger fueran el enemigo. "No son sólo los equipos; es la actitud”, dijo.
La Unión de Libertades Civiles Americanas (UCLA) estuvo de acuerdo.
"Nuestros vecindarios no son zonas de guerra, y los agentes de la policías no deberían tratarnos como soldados enemigos”, escribió en junio la ACLU en un informe.



