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El Pentágono detiene la entrega de aviones de combate F-35 por un componente fabricado en China

Publicado: Septiembre 8,2022 2:04pm
 El Pentágono detiene la entrega de aviones de combate F-35 por un componente fabricado en China

El Pentágono ha detenido las entregas de nuevos cazas F-35 de forma fulminante. El motivo, afirma, ha sido el descubrimiento de un material de origen chino en un componente clave de este avión de combate 'invisible’. Según los militares norteamericanos, el componente viola las estrictas reglas federales para la fabricación de armas, que obligan a no usar elementos con origen en países adversarios. EEUU no se puede permitir el riesgo de usar esos elementos en un arma fundamental para la defensa del país.

Múltiples fuentes han confirmado la noticia hace unas horas. La decisión de paralizar las entregas es producto de una investigación que descubrió la irregularidad a mediados de agosto, según el portavoz del Pentágono, Russell Goemaere. Aunque Goemaere apunta que el componente "no transmite información o puede dañar el avión”, todavía existe la preocupación de saber cómo esto ha podido ocurrir. "Hemos confirmado que el imán no transmite información ni daña la integridad de la aeronave y no hay riesgos de rendimiento, calidad, o seguridad asociados con este problema, y las operaciones de vuelo para la flota en servicio del F-35 continuarán con normalidad", apuntó en declaraciones a los medios.

Qué han descubierto

El material es una aleación presente en un imán dentro de un componente crítico del avión: las bombas de la turbomáquina fundamentales para generar la energía que alimenta al caza. La turbomáquina del F-35 combina funciones de una unidad de potencia auxiliar (APU) y una máquina de ciclo de aire (ACM), apunta la publicación militar 'The Warzone': "Proporciona energía eléctrica para el mantenimiento en tierra, el arranque del motor principal y la energía de emergencia. También proporciona aire comprimido para el sistema de gestión térmica durante el mantenimiento del suelo”.

Según el fabricante, Lockheed Martin, "el problema está relacionado con un imán en la Turbomáquina F-35 fabricada por Honeywell que incluye cobalto y aleación de samario". Honeywell otra compañía de defensa norteamericana no ha dado ninguna explicación al respecto más allá de un genérico: "Honeywell sigue comprometida para suministrar productos de alta calidad que cumplan o superen todos los requisitos del contrato del cliente". En este caso, sin embargo, el componente no cumple con un requisito fundamental: que no puede venir de un adversario.

Según el Pentágono, las entregas no se reanudarán hasta que no se cumplan esos requisitos. También afirma que Lockheed Martin ya ha encontrado un proveedor alternativo para fabricar esta aleación clave para la operatividad del F-35 sin el uso de material chino.

Goemaere asegura que la investigación continúa para ver cómo ha podido pasar y cómo evitarlo en el futuro: "Se está llevando a cabo una investigación adicional para comprender los factores causales del incumplimiento y establecer medidas correctivas".

El titanio de la Unión Soviética

Los EEUU tienen una estricta política en el uso de materiales y componentes fabricados en países adversarios. El año pasado, por ejemplo, nuevas normas dictadas por el Congreso norteamericano y la Casa Blanca siguiendo los informes de las agencias de inteligencia del país prohibieron el uso de electrónica china en la red celular del país. Compañías como Huawei, uno de los principales proveedores y fabricantes de componentes para torres de comunicación 5G y el futuro 6G, se vieron seriamente afectadas por este bloqueo. La compañía china es solo una más en una larga lista de empresas acusadas de colaborar con el Gobierno de Pekín para monitorizar a ciudadanos e instituciones americanas y occidentales.

Aunque es comprensible que Norteamérica no quiera depender de componentes fabricados por sus enemigos para evitar posibles puntos de ataque en sus fuerzas militares e infraestructuras críticas, lo de evitar minerales no lo es tanto (aunque implique que el problema se podría repetir con otros elementos del avión).

En otras ocasiones, los EEUU no le ha hecho asco al uso de materiales procedentes de sus enemigos. De hecho, uno de los mejores ejemplos está en la fabricación de algunas de las máquinas más secretas e importantes de la historia de la aviación militar estadounidense: los famosos aviones espías supersónicos A-12 Oxcart utilizado por la CIA y su hermano, el icónico SR-71 Blackbird. Los dos aviones fueron desarrollados y fabricados por Lockheed.

EEUU necesitaba titanio para poder fabricar el fuselaje de estas máquinas de vanguardia, todavía no superadas hoy en día en muchos aspectos. Este material era fundamental para poder volar a velocidades de más de Mach 3 sin desintegrarse por la fricción de las moléculas del aire. El problema era que el único país con el titanio necesario para fabricarlo era la Unión Soviética. En plena Guerra Fría, era imposible que los rusos vendieran el material a EEUU. Los americanos tampoco podían permitirse descubrir sus cartas para no levantar sospechas sobre el uso de tantas toneladas de este elemento, así que tuvo que montar una compleja operación de espionaje y engaño con múltiples empresas pantalla para evitar alertar a los rusos.

Una aventura de película que, ahora, hace incomprensible este nuevo episodio en la accidentada historia del F-35.

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