¡Cuidado!: los chinos no son un virus
¡Cuidado con las xenofobias disfrazadas! Los chinos y los orientales de ojos rasgados no son un virus. Ellos son las víctimas del coronavirus, no el virus que atemoriza al mundo con propagación de pandemia.
Mas hay tristemente la tendencia a convertir la etnia china y oriental en general (japoneses, vietnamitas, tailandeses) todos vistos por los puertorriqueños como chinos, en antonomasia de virus.
Es concomitancia de la xenofobia que se tache a los chinos de tener raras y supersticiosas costumbres gastronómicas y una mala higiene. Se propaga como el propio coronavirus políticas migratorias xenofóbicas de expulsar a los chinos inmigrantes, inclusive a los que llevan décadas radicados en el país.
Cerrar las fronteras a la entrada de turistas o inmigrantes provenientes de China, prohibir los viajes turísticos o de negocios a ese país, cerrar el flujo de importaciones de sus productos comerciales, detener sus envíos postales y otras tantas ridiculeces.
No es nuevo ni resultado ahora del coronavirus el discrimen contra los chinos y otros orientales. El racismo contra ellos ha sido semejante al habido contra los negros. O contra los árabes y musulmanes por el terrorismo islámico. La otredad étnica y cultural, siempre la otredad convertida en raíz del racismo y la xenofobia.
Ninguna persona, no importa que el punto de origen geográfico epidémico en un momento dado de donde esa persona provenga y cuyo contagio viral amenace en convertirse en una pandemia, es ella en sí misma un virus. Eso parece no haberse comprendido e internalizado cabalmente.
Comienza el discriminen contra restaurantes y establecimientos comerciales chinos de comida rápida en Puerto Rico, tal como está sucediendo en otros lugares del mundo. Muchos puertorriqueños que eran clientes de estos restaurantes y establecimientos de comida rápida han dejado de frecuentarlos.
El comercio chino lleva décadas establecido en Puerto Rico, sin problemas mayores, con alguno que otro caso de problemas de higiene, tal como ha sucedido también con establecimientos comerciales de dispendio de comida, ya sean dominicanos, cubanos, de otras nacionalidades y de puertorriqueños.
Restaurantes y pequeños establecimientos chinos de comida rápida dispersos por todo Puerto Rico generan millones de dólares anualmente a la economía puertorriqueña. Muchos provinieron de Cuba tras la revolución en las postrimerías de la década del 1950 en ese país.
Gran parte de los chinos establecidos en Puerto Rico viajan muy poco o con poca frecuencia, casi siempre como turistas, al país de sus ancestros, puesto que son parte ya de generaciones que llevan muchos años viviendo en América y en el Caribe. Son generaciones de chinos que han echado sus raíces acá, en esta parte del mundo, aun cuando siguen arraigados a su idioma y costumbres ancestrales.
Los puertorriqueños no podemos hacer de los chinos ni de ninguna otra etnia un virus que se hace necesario erradicar. Tengamos cuidado de no caer en tal ridículo extremismo xenofóbico.
Podríamos terminar pagando el pecado de ese discrimen xenofóbico con otro tipo de epidemia viral en Puerto Rico que tenga el mismo resultado de un discrimen contra nosotros en el principal destino de nuestro éxodo, Estados Unidos, donde seamos también vistos los puertorriqueños igualmente, entonces, como un virus.
No estaría muy lejos del discrimen de algunos estadounidenses de vernos en Estados Unidos actualmente como una plaga.
Por Rafael Santiago Medina
INS



