La crisis provoca éxodo masivo de la Isla del "Desencanto"
Yessenia Puente está desencantada de la Isla del Encanto.
Quedó viuda hace tres años. Las escuelas públicas no brindan un ambiente protegido para sus tres hijos. Sus ingresos como gerente de hotel apenas cubren sus gastos de vida, mucho menos la matrícula de una escuela privada. Y, cada dos días, tiene que lidiar con que no hay agua corriente en su casa, debido al racionamiento impuesto por el gobierno en respuesta a una prolongada sequía.
De modo que el mismo día que entró en vigor un nuevo impuesto al consumidor del 11.5 por ciento la semana pasada, un camión de mudanza se detuvo ante el apartamento de Puente en el suburbio de Carolina en San Juan para cargar sus pertenencias y enviarlas a Orlando. Las cajas estaban marcadas "#1465”. Ese es el número de familias que esta compañía de mudanzas, La Rosa del Monte, ha ayudado a mudarse a Orlando desde enero.
"He estado pensándolo por algún tiempo, porque he visto cómo se están deteriorando las cosas”, dijo Puente, de 35 años. "Pero, con todo lo que está pasando ahora, decidí que es hora de irse. Aquí el sistema no funciona”.
Lo mismo que Puente, miles de otras personas están diciendo adiós a sus vidas en la isla para comenzar de nuevo en algún lugar de Estados Unidos.
En lo que los expertos consideran el mayor éxodo desde la década de 1950, la migración al área continental de EEUU se ha acelerado en los últimos años, con 144,000 personas marchándose desde mediados del 2010 al 2013, según un estudio del Pew Research Center usando datos de la Oficina del Censo de EEUU. La población de la isla es ahora de 3.6 millones, menos del máximo poblacional de 4 millones de residentes en el 2009.
Varias compañías de mudanzas en San Juan confirmaron que están extremadamente ocupados en estos días, transportando las pertenencias de nuevos clientes que se marchan a destinos por todo Estados Unidos, incluyendo Miami, Orlando, Nueva York, Boston, Chicago y ciudades en la costa oeste.
Las salidas tienen lugar en un momento en que Puerto Rico enfrenta una deuda que se estima en $72,000 millones, y que el gobernador ha dicho que es impagable. En un reciente discurso televisado, el gobernador Alejandro García Padilla dijo que al paso que la situación de la deuda se está desarrollando, cada hombre, mujer y niño en la isla debería $40,000 a entidades crediticias para el 2025.
"Es difícil dejarlo todo y empezar de nuevo, pero no tengo otro remedio”, dijo Puente, nacida en Bayamón. "Mis hijos están preocupados y hacen muchas preguntas, pero ellos entienden. Ni siquiera tenemos dinero para ir al cine. El costo de la vida es demasiado alto”.
"El gobierno le da dinero a la gente que no trabaja, a los que hacen drogas, que viven delwelfare", dijo. "Yo no estoy dispuesta a seguir así”.
El nuevo impuesto a la venta — que sobrepasa ahora el de cualquier estado de EEUU — es sólo una de muchas medidas en curso para ayudar a resolver una crisis financiera que lleva preparándose hace cerca de una década.
"Esto es realmente negativo para el consumidor”, dijo Nelson Rodríguez, quien lleva una bodega familiar en el Barrio Obrero de San Juan. "Por cada $100, el gobierno se lleva $11.50. La gente va a tener que pensar bien cómo estirar su dinero”.
"Todos los negocios están ya viendo un descenso en las ventas”, dijo. "La gente no puede comprar”.
Biancheska✔ Vélez dijo que los efectos de la recesión son aún más pronunciados en los pueblos pequeños en las montanas y el campo, como su Cabo Rojo natal en la costa del suroeste.
"La gente está pasando mucho trabajo”, dijo. "Te rompe el corazón”.
Desde su declaración pública la semana pasada de que Puerto Rico estaba en un hoyo financiero demasiado profundo, del cual no puede salir por sí solo, el equipo del gobernador ha estado reuniéndose con accionistas, legisladores, economistas, líderes de la comunidad y otros para explorar medidas que ayuden a revivir la economía.
Aunque la Casa Blanca ha dicho que un rescate federal es imposible, algunos legisladores federales han auspiciado proyectos de ley que podrían acabar permitiendo a Puerto Rico declararse en quiebra.
Mientras tanto, diversas ideas son parte de la conversación de los puertorriqueños, entre ellas la imposición de licencias sin sueldo a los empleados del gobierno y una reducción del sueldo mínimo de $7.25 de los trabajadores del sector privado, ideas que serían ideas que serían perjudiciales económicamente en un lugar en que el desempleo ha llegado a la asombrosa altura del 12.4 por ciento.
"Es triste, muy triste”, dijo Blanca Valentine, puertorriqueña que vino de visita de Nueva Jersey. ¿Cómo se supone que sobreviva la gente?”
Es probable que el éxodo en curso se incremente, a medida que las condiciones de la vida se hagan más difíciles.
La restricción rotativa del agua que llevaba semanas en vigor fue extendida recientemente. Y el impuesto a la venta del 11.5 por ciento que ya está en vigor precede otro impuesto del 4 por ciento a los servicios profesionales, el cual se pondrá en efecto el 1 de octubre.
Es posible que los apagones sean otro sacrificio al que tendrán que someterse los residentes de la isla.
Aun cuando el gobierno pudo evitar la mora de una deuda de $415 millones de la compañía de electricidad gubernamental, es sólo un alivio temporal. La Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico, conocida como AEE, enfrenta una deuda total de $9,000 millones. Los obligacionistas han acordado extender la fecha límite del pago de la deuda al 15 de septiembre. Pero ellos advirtieron que el acuerdo será eliminado automáticamente si no se llega a un acuerdo para reestructurar la compañía energética, cargada de deudas, para el 1 de septiembre.
"Creo que va a haber mucha resistencia y disensión”, dijo Juan Guzmán, de 51 años, quien también estaba visitando a su familia en la isla. "Aquí hay muchas personas pobres”.
por:elnuevoherald.com



