Doradeños sacaron la cara por su comunidad durante la emergencia provocada por los huracanes
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Ante la devastación que marcó el país en septiembre de 2017, una familia del municipio de Dorado, sacó la cara por su comunidad y devolvió una esperanza a sus compueblanos.

La familia Santana Jirau, compuesto por William Santana Jirau, Wilbert Santana Jirau y Wilmarie I. Santana Jirau impactaron sectores del municipio de Dorado como el barrio Lajas.

“Desde que el país se vio afectado por los pasados dos huracanes Irma y María decidimos ayudar junto a nuestra familia en la comunidad de Río Lajas, en Dorado y otros pueblos. A pesar de que en el huracán Irma nuestro vehículo sufrió daños y en el huracán María se nos fue el techo de la casa, tuvimos perdidas en nuestros artículos personales y del hogar”, comentó William Santana Jirau quien es estudiante de la Universidad Interamericana.

“Al principio se nos hizo difícil; como jóvenes nos impactó mucho este proceso porque nunca habíamos vivido unos fenómenos atmosféricos como estos dos huracanes y que ambos fenómenos nos afectaran tan de cerca. Pudimos ver como las familias llegaban al frente de la casa de nuestros abuelos, ya que nuestra familia y nosotros dos vivíamos en los altos y la casa la cual sufrió daños. Estuvimos en los bajos de la casa de nuestros abuelos los cinco en un cuarto. Los primeros días no fueron nada de fácil, pero dejamos de pensar en nuestra situación y a partir de ahí es que nos motivamos junto a nuestra familia en buscar ayuda y donaciones que serían de gran beneficio para cada una de las familias”, añadió.

 

Entre las ayudas que estos jóvenes brindaron fueron: comida, pizza, sándwiches, filtros de agua, lámparas solares con radio, bombillas solares, lámparas solares impermeables, panales, artículos de higiene personal, alimentos no perecederos.

Entre las entidades que aportaron está la Oficina de la Primera Dama, Beatriz Rosselló, distintas cadenas de alimentos, la Universidad Interamericana de Puerto Rico, entre otros.

“Gracias a la colaboración y el compromiso de cada una de estas personas, organizaciones privadas y el Gobierno de Puerto Rico pudimos ayudar junto a nuestra familia a la comunidad y a otros pueblos limítrofes de Puerto Rico. Aunque tuvimos pérdidas materiales, eso no fue de tropiezo de lograr hacer lo que hicimos y de haber continuado lo que habíamos empezado junto a nuestra familia. Desde el 05 de septiembre de 2017 la comunidad no contaba con el servicio de energía eléctrica y de agua un día antes del huracán Irma. Cuando visitábamos casa por casa o llegaban las personas hasta la casa de nuestros abuelos, que es donde nos encontrábamos las personas recurrían a contarnos sus situaciones. En las comunidades de los diferentes pueblos que visitamos se encontraban personas de la tercera edad con sus condiciones comprometedoras de salud, pacientes encamados, personas con tanques de oxígeno e incluso hasta niños con problemas de salud”, dijo.

“Sin embargo, conocimos a un niño con parálisis cerebral que debido a su condición los ruidos de los generadores eléctricos descontrolaban su estado de salud. El haber ayudado desde el principio hasta el último momento comprometidos con la sociedad fue un privilegio para nosotros en poder servir y recordarles que no estaban solos. Además, estamos agradecidos por la confianza que nos brindaron cada una de las personas, organización, y entidades al hacer posible de haber llegado a cada hogar de los cual visitamos siendo de ayuda para las familias”, relató Santana Jirau.

De esta forma, la familia Santana Jurau impactó varias comunidades entre los municipios de Dorado, Toa Alta, Vega Alta, Bayamón, Morovis, Barceloneta, Corozal, Comerio, Naranjito, Orocovis, entre otros pueblos limítrofes.

“Decidí unirme a la iniciativa de mi hermano porque reconocía que la situación que estaba viviendo Puerto Rico nos trastoco a todos de una manera u otra a pesar de que tuvimos perdidas a consecuencia de los pasados dos huracanes. Durante el recorrido que hicimos por los diferentes pueblos al ver como había quedado Puerto Rico sabía que no podía detenerme al haber tanta necesidad, sabía que teníamos que seguir ayudando", indicó Wilbert Santana Jirau, de 20 años.

““Durante este proceso, pude comprender que las familias estaban muy preocupadas por el hecho de que no iban a tener el servicio de agua y energía eléctrica por varios meses lo cual además de ayudar a distribuir las ayudas con mi familia, también hubo ocasiones donde pude conversar con varias familias. Estaré dispuesto a contribuir en mi país en todo lo que pueda ayudar. Exhorto a cada una de las personas a extender la mano en medio de las circunstancias dejando a tras las clases sociales y unirnos “Asumir liderazgo y ser un agente de cambio ante la sociedad conllevo una serie de acciones al momento de tomar ciertas decisiones. Como joven insto a cada una de las comunidades a emular nuestra iniciativa ofreciéndole ayuda a todo aquel que la necesite sin importar las circunstancias vividas. Aún hoy día al ver que la gente me muestra su cariño agradeciéndome por el trabajo realizado eso es lo que me llena de satisfacción, concluyó.

“Ha sido una experiencia enriquecedora y de crecimiento que me permitió conocer nuevas personas al haber brindado ayuda en los diferentes rincones de la isla al estar en unidad junto a mi familia. En el momento en que mi hermano toma esta decisión y se nos acercó no dude en formar parte”, dijo por su parte, Wilmarie I. Santana Jiraum de 17 años.

“Invito a todas las comunidades a emular nuestra iniciativa siendo solidarios con los demás sin importar por los momentos que estemos atravesando. Con esfuerzo y valentía uniéndonos de corazón para seguir impactando otras comunidades”, concluyó William Santana Jirau.

por:CyberNews


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